Coronavirus: a raíz de la pandemia, la gente decide ahorrar más

Muchas cosas van a cambiar con la pandemia. Hábitos muy incorporados serán revisados. Decisiones se acelerarán. Y buena parte de estos patrones tienen que ver con la economía familiar. El coronavirus sacudió la estructura de ingresos y desafió nuestra concepción de vulnerabilidad financiera. Un estudio muestra precisamente cómo el 62% de los argentinos se replanteó…

Coronavirus: a raíz de la pandemia, la gente decide ahorrar más

Muchas cosas van a cambiar con la pandemia. Hábitos muy incorporados serán revisados. Decisiones se acelerarán. Y buena parte de estos patrones tienen que ver con la economía familiar. El coronavirus sacudió la estructura de ingresos y desafió nuestra concepción de vulnerabilidad financiera.

Un estudio muestra precisamente cómo el 62% de los argentinos se replanteó las finanzas domésticas y en su mayoría, el 51% tomó la decisión de ahorrar más. Una reacción esperable pero no por eso menos interesante en un país en el que la inflación crónica empuja al consumo y que tiene la tasa de ahorro más baja de la región. 

La investigación, realizada a nivel global durante abril por la aseguradora MetLife, reveló en el capítulo local que entre las resoluciones que precipitó la crisis figuran también la búsqueda de información para contratar o incrementar la cobertura de seguros de salud y/o de vida (20%), el asesoramiento por parte de bancos o profesionales independientes (13%) y la preparación o revisión de testamentos (4%).

Crisis recurrentes, confiscación de depósitos y una inflación corrosiva explican que los argentinos prefieran la cuota de la tarjeta antes que el banco. Y que cuando ahorran, claro, lo hagan en dólares. 

Según los datos más recientes del Banco Mundial, la tasa de ahorro en la Argentina es del 15%, contra un 20% en países de la región como Chile o Perú. Entre los desarrollados, la mayor cultura de ahorro se observa en Alemania o Japón, con tasas del 30% del PBI.

Shock de ingresos

“Con la pandemia, el consumo se volvió más defensivo y básico. Fue algo forzoso y basado en cuestiones precautorias. Hoy hay 40% menos rubros en la canasta habitual. Y este shock de ingresos hizo que se tomara conciencia de la importancia de contar con un fondo de contingencia. La necesidad de ser anticíclicos“, comenta Nery Persichini, Head of Strategy de GMA Capital.

Pero históricamente, apunta, hay “un importante incentivo a no ahorrar”. “La tasa de interés real negativa crónica no permite mantener valor. Desde 1999 a hoy, el 60% del tiempo la tasa perdió contra la inflación”, explica.

“Los salarios no le ganan a la inflación y se impone el adelanto de consumo como estrategia tanto por la dinámica de precios como por el tipo de cambio, con un pasaje a precios de la devaluación más rápido y grande”, remarca.

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Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, enfatiza cómo ese ahorro ya está instalado, aún cuando no sea una necesidad imperiosa: “La pandemia está aumentando el ahorro precautorio: tenemos más miedo que antes a perder el empleo, enfermarnos o que la economía ‘colapse’. Como resultado, elegimos ahorrar más que antes y consumir menos por las dudas, aún cuando nuestra situación personal no lo justifique”.

Y aclara que “esta dinámica se observa a pesar de que no hay grandes premios ni atractivos para ahorrar en pesos y que los mecanismos para ahorrar en divisas están cada vez más caros o es más difícil acceder”.

Es probable que el gobierno intente captar ese ahorro en el corto plazo, en parte a través de las colocaciones del Tesoro, o ‘usándolo’ para impulsar el consumo privado, especialmente el de bienes durables en cuotas. Lamentablemente, va a ser difícil de conseguir eso”.

Guillermo Oliveto, especialista en consumo, asegura: “Es lógico que toda esta situación tan inédita como surrealista altere patrones de conducta. Ciertos aprendizajes quedan. El miedo deja huellas. Y una de las cosas que creemos que va a cambiar es la profundización de una cultura más cuidadosa y preventiva. Tanto en la irrupción de un nuevo umbral higiénico, como en el incremento del ahorro como un nuevo valor de época“.

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Quienes tuvieron ahorros pudieron atravesar la cuarentena mucho mejor que quienes no los tenían. Y eso quedó a la vista de unos y de otros. Es razonable que aquellos que tengan la posibilidad, por un lado quieran volver a disfrutar la vida a pleno, pero a la vez que aparten un porcentaje de sus ingresos en algún esquema de ahorro para que su estilo de vida se vea afectado lo menos posible si llegara a haber un nuevo episodio viral”, reflexiona.

Conciencia aseguradora

¿Y qué ocurre con quienes poseían cobertura pero están ahora en una situación económica mucho más precaria? El 79% de quienes tenían seguros de vida planea mantenerlos, así como el 78% de los que contratan seguros de salud. Pero notablemente, cuando se trata de pólizas para bienes, la retención desciende a un 47%.

Noel Trapani, líder regional de investigación de mercado de MetLife, comenta: “Notamos un incremento en la preocupación por la solvencia frente a contingencias de corto plazo pero a la vez por la previsibilidad y el estar más preparados para el largo plazo, además de proteger a los seres queridos”.

“Hay un surgimiento de una mayor conciencia aseguradora. Vimos por ejemplo un aumento del 25% del peso relativo de los seguros de vida respecto de los patrimoniales en nuestra cartera de clientes. Es una tendencia que resulta más clara todavía entre los segmentos más jóvenes, de menos de 40, y en aquellos que tienen un vínculo laboral de relación de dependencia de media jornada o sin relación de dependencia”.

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