Mundos íntimos. Tuve una etapa de ermitaño: no quería salir, no me interesaba nada (ni el sexo). Pero un día algo cambió

Enojo con sí mismo y con el mundo. Sintió que prefería estar solo. Comía mal, dormía peor, los ceniceros rebalsaban, se vinculaba con sus gatos más que con sus amigos. Una burbuja que le costaba romper.

Mundos íntimos. Tuve una etapa de ermitaño: no quería salir, no me interesaba nada (ni el sexo). Pero un día algo cambió

Enojo con sí mismo y con el mundo. Sintió que prefería estar solo. Comía mal, dormía peor, los ceniceros rebalsaban, se vinculaba con sus gatos más que con sus amigos. Una burbuja que le costaba romper.