“Pasamos de una visión positiva a una neutra con pronóstico reservado”

Las expectativas de las consultoras sobre la influencia positiva de Brasil sobre la economía local se van debilitando. “Ahora nuestra evaluación del impacto sobre Argentina pasó de ser positiva a ser neutra y con pronóstico reservado”, dice Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.”Uno de nuestros supuestos era que Brasil iba a ser un driver del crecimiento de la…

“Pasamos de una visión positiva a una neutra con pronóstico reservado”

Las expectativas de las consultoras sobre la influencia positiva de Brasil sobre la economía local se van debilitando. “Ahora nuestra evaluación del impacto sobre Argentina pasó de ser positiva a ser neutra y con pronóstico reservado”, dice Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.

“Uno de nuestros supuestos era que Brasil iba a ser un driver del crecimiento de la Argentina y hoy ese driver está puesto en duda. Con esto se va a profundizar un poco la caída de Argentina, la industria va a tardar un poco más en recuperarse. Donde podías tener una nube de esperanza tenés a tu principal demandante de productos industriales en problemas”, sintetiza Sigaut Gravina.

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Las expectativas de Ecolatina son que las exportaciones argentinas hacia Brasil crecerán 7% este año. “De cara a los meses restantes de 2019 se espera que el desempeño favorable de las exportaciones se vea atenuado ante un menor dinamismo de nuestro principal socio”. La recesión local recortará las importaciones -esperan un retroceso en torno a 25%-. En mayo subieron 6%. “Para Argentina hace poco teníamos una expectativa de caída 1,5% del PBI para este año y ahora estamos en -1,7%, en parte por razones locales y también por Brasil”, comenta Sigaut Gravina. “Todavía hay chances de que salga la reforma previsional y así podamos volver a un diagnóstico más positivo”.

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Sebastián Martínez, de la consultora Abeceb, indica que “Brasil era un factor muy importante con el que la Argentina contaba y que otra vez decepcionó“.

En 2018, las exportaciones argentinas hacia Brasil sumaron US$11.291 millones y las importaciones fueron de US$15.573 millones. Los vecinos compran el 18% del total de nuestros productos, pero se llevan el grueso de las exportaciones industriales.

La industria automotriz es la clave de la relación bilateral. Datos de la consultora Invenómica detallan que el mercado brasileño se está recuperando, pero a la vez va dejando de lado a los autos argentinos. Lejos de los 3,8 millones de patentamientos en 2013, el mercado brasileño llegó a los 2,5 millones de unidades en 2018, y en 2019 va por el cuarto año de crecimiento consecutivo. Sin embargo, “las terminales argentinas no están logrando usufructuar esta realidad”, asegura la consultora. Y detalla que “los vehículos provenientes de terminales argentinas representaron durante el primer cuatrimestre del año alrededor de un 6% de los patentamientos totales, algo más que en 2018 pero mucho menos que el 10,7% que llegaron a alcanzar en 2011. En nueve años las ventas de autos argentinos a Brasil se reducirán en más de un 60%“.

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Detrás de este cambio hay una política de estado para fortalecer la producción nacional y desplazar a los vehículos importados de su mercado. En 2012 los autos importados  representaban un 24% de las ventas locales brasileñas. En 2019 apenas superan el 11%. “Los beneficios fiscales, la diferencia de escala productiva y de mercado entre los dos países, y la brecha de competitividad industrial, definen la magnitud de la asimetría e indican que el déficit comercial argentino con Brasil está para quedarse, más allá de la coyuntura”, apunta el economista Pablo Besmedrisnik.

Además de autos, Brasil le compra a Argentina trigo, productos plásticos y derivados de petróleo. Si bien las chances para las exportaciones de autos se complican, hay otros factores que podrían ayudar a compensar esta pérdida. “Por el momento no hicimos una revisión a la baja de los resultados de Argentina producto de la desaceleración de Brasil”, indica Martínez. “En algún momento habíamos estimado un menor aporte de cosecha y como fue mayor a los esperado eso terminó compensando el menor aporte de Brasil”.