Europa niega que el acuerdo con Mercosur sea inminente como quieren Mauricio Macri y Jair Bolsonaro

Bruselas (corresponsal).- Europa manda frenar. El acuerdo comercial que se negocia entre Mercosur y la Unión Europea no es ni inminente ni ha avanzado en los últimos días lo suficiente para considerar que se pueda firmar antes del receso veraniego europeo, en julio. Las declaraciones del canciller brasileño Ernesto Araújo, el jueves en Buenos Aires, parecían…

Europa niega que el acuerdo con Mercosur sea inminente como quieren Mauricio Macri y Jair Bolsonaro

Bruselas (corresponsal).- Europa manda frenar. El acuerdo comercial que se negocia entre Mercosur y la Unión Europea no es ni inminente ni ha avanzado en los últimos días lo suficiente para considerar que se pueda firmar antes del receso veraniego europeo, en julio.

Las declaraciones del canciller brasileño Ernesto Araújo, el jueves en Buenos Aires, parecían adelantar que el acuerdo, que se empezó a negociar hace 19 años, estaría a punto de caramelo y que el anuncio sería inminente. Araújo dijo que tenía “la gran esperanza de cerrarlo ahora en junio, en una reunión ministerial a finales de junio” y que el trato estaba “en la recta final”.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, en conferencia de prensa con Mauricio Macri, lo confirmó: “Estamos a punto de firmar el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea”.

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Bruselas no ve la misma película. Un portavoz de la Comisión Europea explicó este viernes a Clarín que el Ejecutivo europeo se alegra “del compromiso político del Mercosur de hacer que las negociaciones lleguen a una conclusión exitosa”. Porque no se ha llegado aún. El mismo vocero explicó que, “para que eso suceda, todavía hay trabajo que hacer a nivel técnico”.

Es decir, Europa reclama más rondas de negociaciones entre técnicos antes de volver a sentar a los políticos y recuerda que esa próxima ronda negociadora aún no tiene fecha aunque hay contactos para fijarla.

El portavoz dijo que “las discusiones más recientes (del 13 al 17 de mayo) fueron constructivas y se hicieron progresos en todas las áreas”. Pero no es suficiente: “Quedan algunos asuntos por resolver, entre ellos cuestiones clave para la Unión Europea”.

La Comisión Europea, en nombre de los países miembros del bloque, y el Mercosur, llevan desde abril de 2000 enfrascados en unas negociaciones con altibajos. Varias veces se anunció que el acuerdo era inminente, que quedaban unos pocos flecos y unas pocas negociaciones.

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Los diferendos son, según fuentes comunitarias, más que unos flecos. Países como Francia o Irlanda siguen manteniendo reservas de fondo porque temen que el acuerdo, que conllevaría un fuerte aumento de las exportaciones de productos agroalimentarios del Mercosur a Europa, arrase con sus sectores agrario y vacuno.

El pasado febrero, el comisario europeo de Agricultura, el irlandés Phil Hogan, dijo que el bloqueo se debe a que los países de Mercosur cambiaron su posición sobre asuntos que ya estaban acordados. Hogan, junto a la comisaria de Comercio Cecilia Malmström, es una de las personas clave de la negociación.

La renovación de la Comisión Europea en próximo noviembre, tras las elecciones europeas del 26 de mayo, renovará a gran parte de la Comisión Europea pero Hogan, un firme defensor del negocio  vacuno europeo, ya adelantó que le gustaría repetir en el cargo, algo que tiene que decidir el gobierno irlandés.

La llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil se vio en Europa con aprehensión por su ideología ultraderechista. Francia, por ejemplo, asegura que no permitirá que la Unión Europea firme acuerdos comerciales con países que no cumplan el Acuerdo del Clima de París. Bolsonaro anunció que sacará a Brasil de ese acuerdo.

Más allá de la preocupación por el cambio climático, a Macron también le mueve la presión de su potente sector agroalimentario, el mayor de Europa y el que más temor tiene a los efectos en el mercado europeo de un aumento de las importaciones del agro de Mercosur, especialmente de la carne.

El pasado diciembre la jefa del gobierno alemán Angela Merkel dijo que la victoria de Bolsonaro complicaba la negociación. Funcionarios europeos al tanto de la negociación contaban a Clarín en julio del año pasado, tras una visita del entonces canciller Jorge Faurie, que las diferencias eran de tal grado que se hacía imposible cerrar un acuerdo si no se movían sustancialmente las posiciones.

NE