Cuentas públicas: no olvidar las provincias y los municipios

Las encuestas muestran que la principal preocupación de los argentinos es la inflación. El Poder Ejecutivo Nacional es quien tiene (pocas) herramientas para combatirla. Por esas y muchísimas razones más, la Presidencia tiene una gran importancia. Pero cualquiera que sea el escenario económico futuro, y quienes participen y ganen las elecciones nacionales, no deben olvidar…

Cuentas públicas: no olvidar las provincias y los municipios

Las encuestas muestran que la principal preocupación de los argentinos es la inflación. El Poder Ejecutivo Nacional es quien tiene (pocas) herramientas para combatirla. Por esas y muchísimas razones más, la Presidencia tiene una gran importancia. Pero cualquiera que sea el escenario económico futuro, y quienes participen y ganen las elecciones nacionales, no deben olvidar la importancia que tienen las provincias y municipios. Sería un grave error, ya que sus políticas tienen aún más importancia en la calidad de vida de los argentinos.

Las provincias son responsables de brindar seguridad y la administración de justicia, de servicios de educación y salud; realizan,o dan en concesión, los servicios públicos de electricidad, gas, agua, y un larguísimo etcétera. Los municipios construyen calles y veredas, recogen la basura y múltiples funciones más. Las políticas de zonificación inciden en dónde y cómo se pueden instalar fábricas o comercios, sus tasas viales, de alumbrado, permisos, códigos, regulaciones, registros, normas u ordenanzas encarecen todas las actividades que allí se realicen. Un ejemplo simple es la factura de electricidad y gas que a muchos nos asusta: ¡Verifique la suya!

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Sobran los ejemplos: se cobra abasto, transporte de sustancias alimenticias o peligrosas, peajes, derechos de remate y se piden permisos que varían por cada municipio. La explotación petrolera o minera tiene, asimismo, regalías para las provincias. Hay empresas que necesariamente deben tener directores representantes de la provincia, y sigue la lista de restricciones. Todos esos elementos encarecen nuestros productos. ¡No sólo la Nación cobra impuestos!

El impuesto de Ingresos Brutos grava cada etapa de producción, cada factura que se hace. Cada provincia tiene su propia estructura de impuestos, y —peor— de retenciones y percepciones. Esto significa que quien produce en una provincia puede sufrir retenciones en otra donde no le correspondería pagar.

El Convenio Multilateral tiene mucha complejidad. En el Pacto Fiscal de 2017 se tendió a reducir su impacto, poniendo una escala de reducción en el tiempo. Este acuerdo fiscal fijó, entre otras medidas, la baja gradual de las alícuotas de Ingresos Brutos para —con el tiempo— terminar con este gravamen por su “efecto cascada”. Se fijaron alícuotas máximas por actividad y se diseñó un cronograma de rebaja que llega hasta 2022 (que los gobernadores pretenden rediscutir). Sin embargo, muchas provincias primero subieron los impuestos, para luego ir reduciéndolos. Hasta hace poco, eran once las provincias que tomaron esta ventaja de la letra chica del Pacto Fiscal.

No podemos ser ciegos a estos costos que adicionalmente tienen efectos sobre la estructura productiva. Como cada nueva etapa de producción agrega un costo, que genera una “pirámide” de costos que obviamente termina pagando el consumidor, se dificulta que nazcan pequeñas empresas especializadas en un proceso o servicio. Las empresas grandes que pueden realizar muchas actividades tienen menores costos que varias pequeñas empresas que cooperaran o se aliaran para producir. Esto va en contra de todas las corrientes internacionales de producción, donde la descentralización de decisiones y producción, que busca la máxima eficiencia, lleva a fragmentar y localizar las actividades donde sean más eficientes. Por supuesto, esto quita posibilidades de desarrollo a nuevas empresas en el interior que, por definición, no nacen siendo grandes.

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Los gobiernos provinciales han logrado que no se discutan públicamente sus impuestos. La atención se dirige al impuesto a las Ganancias, que al fin y al cabo se paga sobre lo que queda luego de haber pagado todos los otros impuestos y, además, se coparticipa.

El Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal y Buenas Prácticas de Gobierno diseñado en la Ley N° 27.428, modificatoria de la Ley N° 25.917, contiene reglas de comportamiento fiscal y buenas prácticas de gobierno. La introducción de buenas prácticas de gobierno por parte de los gobiernos municipales en la gestión de sus finanzas públicas, favorecerá el funcionamiento integral del régimen federal. Esperemos que así sea.

Hay otros temas relevantes que considerar. En diciembre de 2015 la Corte Suprema falló a favor de dos provincias para recibir nuevamente un aporte mayor de coparticipación que se les había sido reducido durante el gobierno kirchnerista. El gobierno de Cambiemos generalizó esa devolución del 15%. De esa forma, se redujeron los aportes que quedan para la Nación y aumentaron los de las provincias. Esto ha tenido dos efectos notables. Por un lado, se redujeron los ingresos nacionales dificultando luchar contra el déficit fiscal y las provincias comenzaron a recibir aportes sustancialmente mayores, tanto que sólo dos mantienen déficits primarios (cuando contamos los intereses de la deuda hay más provincias con déficit). Por otro lado, los gobernadores ganaron en autonomía política y ya no necesitan mendigar al gobierno nacional. Lo mismo ocurre con los más de 2100 municipios que a su vez también reciben aportes algo mayores. Este es un tema de la mayor importancia política y económica.

Con estos mayores fondos sería de esperar que las prestaciones que deben brindar mejoraran: educación, salud y seguridad podrían contar con más y mejores elementos para prestar sus servicios. Los hospitales y escuelas podrían mejorar ya que hasta hace pocos años todos los fondos se iban en sueldos. Hay gran necesidad de calles y todo tipo de infraestructura.

En resumen, esta carga regulatoria e impositiva debiera ser reducida, o por lo menos racionalizada: pagar menos veces, en forma más simple y ojalá por menor monto. Tenemos muchas falencias en el país. Eliminemos la “ceguera” a los costos provinciales y municipales.