El Gobierno tacha los días hasta la llegada de los dólares de la soja

En el Ministerio de Hacienda aún deben dejar pasar once días hábiles -desde este jueves hasta el viernes 12 de abril inclusive- para empezar a mostrarse en el mercado cambiario. Recién el lunes 15 debutarán las subastas de los dólares del Tesoro, a razón de 60 millones por día. Tal vez unos días antes, empiecen a llegar -¿lo…

El Gobierno tacha los días hasta la llegada de los dólares de la soja

En el Ministerio de Hacienda aún deben dejar pasar once días hábiles -desde este jueves hasta el viernes 12 de abril inclusive- para empezar a mostrarse en el mercado cambiario. Recién el lunes 15 debutarán las subastas de los dólares del Tesoro, a razón de 60 millones por día. Tal vez unos días antes, empiecen a llegar -¿lo harán?– los dólares de los exportadores de soja. Serán algo más de dos semanas de nerviosismo.

Para el Gobierno -lo dijo Macri, lo repiten los funcionarios- la consigna es “aguantar” y además de aguantar, cruzar los dedos para que el mundo financiero no genere nuevos temblores como los de este miércoles, un día en el que el real brasileño terminó devaluándose más que el peso argentino.

En medio de este nerviosismo, el mercado se pregunta si el Tesoro se puede dar el lujo de esperar hasta el 15 de abril. Y si el propio mercado aguantará estos niveles de tensión.

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Entre los operadores financieros y en buena parte de los analistas se reclama que el Gobierno empiece ya mismo a vender los US$ 9.600 millones que acordó con el Fondo Monetario.

No es una idea bien recibida en el Gobierno. “No vamos a pedirle al FMI que nos deje entrar antes al mercado porque sería una mala señal; entendemos que pedir modificar constantemente lo que está firmado y acordado no nos va a ayudar”, dicen en Hacienda.

“La ansiedad no es buena consejera”, refuerzan en otra área del Gobierno.

La confianza en que los dólares del campo llegarán esta puesta en que, estadísticamente, las divisas aparecen en abril y los productores no tienen mucho margen para retener el grano. En el Gobierno calculan que el mes que viene los exportadores duplicarán las liquidaciones de marzo, el mes más bajo del año.

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Los datos que maneja Hacienda dicen que las empresas asociadas a CIARA-CEC (agroexportadores) tuvieron en marzo días en los que liquidaron 50 millones de dólares y ya sobre fin de mes subieron a 80 millones. “De mínima, tienen que llegar a 140 millones diarios en abril”, apuestan en Hacienda. A eso, habrá que sumarle los 60 millones del Tesoro.

La otra lectura que hacen en el Gobierno, y en la que coinciden en el sector privado, es que ya no quedan muchos pesos para dolarizar.

Un informe del banco de inversión Credite Suisse, que circuló este miércoles, indica que “podemos esperar que la mayor parte de la liquidez transaccional se mantenga en pesos”.

El representante del Credite Suisse en el país, Daniel Chodos, le dijo a Clarín que, en su opinión, se está muy cerca de que los inversores estén en condiciones de tomar posiciones en pesos para apostar a una apreciación de la moneda local dado que vamos a entrar en un trimestre con una muy buena oferta de dólares, que podrían llegar a los 10.000 millones de dólares de acá hasta julio”.

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Fernando Marengo, de la consultora que dirige Ricardo Arriazu, advirtió que en situaciones de mucho nerviosismo, habría que revisar si se cumple la premisa de que una parte de los pesos no se dolarizan. Pero más allá de ese aspecto técnico (ciertamente importante), señaló que lo que está generando problemas es la rigidez del esquema consensuado con el FMI: “Ya quedó demostrado que con la tasa de interés no alcanza, y además corremos el riesgo de que cuando pueda vender, los dólares que ofrezca el Tesoro no alcancen”.

Junto a la no intervención del Gobierno para estabilizar al dólar, se pone en cuestión si la Argentina se banca un tipo de cambio flexible.

Marengo sostiene que es muy difícil para una país en el que se ahorra en dólares. En el Gobierno remarcan que un día como este miércoles justifica tener un cambio flexible: “Si acá les dábamos un tipo de cambio quieto, les abaratábamos la salida a los que se querían ir del peso al dólar”.

Claro, en el medio están los fuertes movimientos del tipo de cambio, el impacto sobre la inflación, sobre las expectativas y, tal vez, sobre las preferencias electorales.